Las mordeduras son muy comunes, especialmente entre perros o gatos, pero no deben tomarse a la ligera. La boca de los animales contiene una gran cantidad de bacterias que pueden provocar infecciones graves en pocas horas si la herida no se limpia correctamente.
Incluso una mordida que parezca pequeña puede causar daño interno, inflamación o fiebre. Por eso, es importante lavar la zona de inmediato con agua y jabón, aplicar un antiséptico, y acudir al veterinario o centro médico lo antes posible para una revisión adecuada y, si hace falta, recibir tratamiento con antibióticos o vacunas.
Si la mordida fue entre dos perros tuyos, limpia a ambos y revisa también el que “ganó”, porque puede tener lesiones internas.
Si te muerde un animal callejero o desconocido, no lo manipules más y avisa a las autoridades o protectoras.
💡 Consejo visual: puedes poner una pequeña imagen tipo “icono de mordida” o un dibujo de perro y gato separados con texto “Evita el contacto tras una pelea”.