Los golpes de calor ocurren cuando un perro no puede regular su temperatura corporal ante el calor excesivo, sobre todo en días calurosos, durante ejercicio intenso o si se encuentra encerrado en un coche, terraza o espacio sin sombra. Los perros regulan su temperatura principalmente mediante el jadeo, por lo que el calor extremo y la falta de agua pueden ser fatales.
Qué hacer:
Trasládalo a un lugar fresco y ventilado, como dentro de casa o bajo la sombra.
Humedece su cuerpo con toallas frescas (no heladas), especialmente cuello, axilas y abdomen.
Ofrécele agua poco a poco, sin forzarlo a beber.
Supervisa su respiración, pulso y comportamiento constantemente.
Acude al veterinario lo antes posible, aunque parezca mejorar.
Cosas a evitar:
🚫 No lo bañes con agua muy fría o con hielo, puede provocar un choque térmico.
🚫 No lo cubras completamente con mantas o toallas, necesita liberar calor.
🚫 No lo obligues a caminar o moverse hasta que se haya recuperado por completo.
La hipotermia, por el contrario, sucede cuando la temperatura corporal desciende por debajo de lo normal (menos de 37 °C aprox.), generalmente por exposición prolongada al frío, lluvia intensa, viento, inmersión en agua fría o descuido en ambientes fríos.
Qué hacer:
Trasládalo a un lugar cálido y seco, protegido del viento o la humedad.
Sécalo con toallas suaves si está mojado, especialmente patas, orejas y abdomen.
Cúbrelo con una manta o toalla tibia, sin apretarlo demasiado.
Puedes colocar una botella de agua tibia (nunca caliente) envuelta en un paño cerca de su cuerpo.
Ofrécele agua templada, pero no comida hasta que se estabilice.
Llévalo al veterinario lo antes posible, incluso si mejora visiblemente.
Cosas a evitar:
🚫 No uses fuentes de calor directas (como secadores o estufas).
🚫 No lo frotes enérgicamente, podría empeorar la circulación.
🚫 No lo expongas a cambios bruscos de temperatura.
🚫 No lo fuerces a moverse o ejercitarse hasta que esté recuperado por completo.
Durante los días de altas temperaturas, nuestros peludos pueden sufrir un golpe de calor en cuestión de minutos. Reconocer los primeros signos es clave para actuar rápido y salvar su vida.
Presta atención si notas alguno de estos síntomas:
Jadeo excesivo o dificultad para respirar
Salivación abundante y espumosa
Encías enrojecidas o azuladas
Debilidad, mareos o desorientación
Vómitos, diarrea o convulsiones
Colapso o pérdida de consciencia en casos graves
Aunque en Fuerteventura el clima suele ser más caluroso que nada, el frío, la humedad o el viento pueden provocar hipotermia en los perros, especialmente en cachorros, mayores o de pelo corto.
Detectarla a tiempo puede marcar la diferencia: si notas alguno de estos síntomas, actúa de inmediato y acude al veterinario.
Temblor intenso o rigidez muscular
Letargo, apatía o debilidad extrema
Respiración lenta o superficial
Encías pálidas o azuladas
Pulso débil
Confusión o pérdida de consciencia
Tanto el golpe de calor como la hipotermia pueden causar daños internos graves, afectando órganos vitales como corazón, cerebro, hígado y riñones. Si no se actúa rápido, pueden derivar en la muerte.
Cuando un perro sufre un golpe de calor, su temperatura corporal puede subir peligrosamente, llegando a 41–43 °C o más. Esto provoca:
Daño cerebral: El calor extremo afecta las neuronas, causando confusión, convulsiones o pérdida de conciencia.
Problemas cardíacos: El corazón trabaja a máxima capacidad, aumentando el riesgo de arritmias o fallo cardíaco.
Insuficiencia renal: La deshidratación intensa y la alta temperatura pueden dañar los riñones, incluso causando fallo renal agudo.
Lesiones hepáticas: El hígado se ve afectado por la inflamación y la falta de oxígeno, pudiendo producirse necrosis de células hepáticas.
Coagulación anormal: El golpe de calor puede provocar problemas en la sangre, como hemorragias internas o trombosis.
En la hipotermia, la temperatura corporal cae por debajo de lo normal (<37 °C), y los órganos comienzan a funcionar mal:
Cerebro: La disminución de temperatura ralentiza la actividad cerebral, causando confusión, letargo o coma.
Corazón: La hipotermia provoca ritmo cardíaco lento y puede derivar en arritmias o paro cardíaco.
Pulmones: La respiración se vuelve superficial y lenta, dificultando la oxigenación.
Riñones e hígado: La falta de flujo sanguíneo adecuado afecta estos órganos, pudiendo causar fallo temporal o permanente.
Sistema inmune: La hipotermia debilita las defensas del cuerpo, aumentando riesgo de infecciones.
En ambos casos, el tiempo es vital: cuanto más tiempo permanezca el perro con temperatura corporal fuera del rango normal, mayor es el daño a órganos vitales y mayor el riesgo de muerte. Incluso si los síntomas parecen leves, es imprescindible actuar y acudir a un veterinario.
Llevar al perro a un lugar fresco y sombreado.
Ofrecer agua fresca (no helada) y humedecer su cuerpo con paños húmedos, especialmente en cabeza, cuello y patas.
Evitar baños con agua muy fría, ya que el cambio brusco de temperatura puede ser perjudicial.
Acudir al veterinario lo antes posible si los síntomas son graves (colapso, vómitos, convulsiones).
Trasladar al perro a un lugar cálido y seco.
Cubrirlo con mantas o toallas y, si es necesario, usar una bolsa de agua tibia envuelta en tela.
Evitar aplicar calor directo muy intenso (como estufas o secadores) para no quemar la piel.
Contactar con el veterinario si los síntomas persisten o el perro está muy débil.
Evitar paseos largos en horas de máximo calor (12:00–17:00).
Nunca dejar al perro en un coche cerrado.
Asegurar sombra y agua fresca constante.
Adecuar ejercicio y juegos según la raza, tamaño y edad.
Evitar perros con sobrepeso o problemas respiratorios en climas muy calurosos.
Proteger al perro en días fríos con abrigos o cobertores si es sensible al frío.
Limitar tiempo de exposición a lluvia o nieve.
Secar rápidamente al perro después del baño o de mojarse al aire libre.
Evitar dormir en lugares muy fríos sin aislamiento adecuado.