El pelaje de tu perro no es solo cuestión de estética: protege la piel, regula la temperatura corporal y refleja su estado de salud. Cada tipo de manto requiere unos cuidados específicos para que tu mascota se mantenga cómoda, sana y con un aspecto impecable.
Cepillado: 1–2 veces por semana con un guante de goma o cepillo de cerdas suaves.
Baño: cada 4–6 semanas, usando champú suave.
Productos recomendados: champús neutros y acondicionadores ligeros.
Riesgos: tendencia a la piel seca o irritaciones por el sol.
Cepillado: mínimo 3 veces por semana, preferible diario, con cepillo de púas metálicas o carda.
Baño: cada 6–8 semanas (más en temporada de muda).
Productos recomendados: champú nutritivo + acondicionador desenredante.
Riesgos: enredos, nudos dolorosos y acumulación de suciedad que puede causar dermatitis.
Cepillado: diario para evitar nudos, con peine metálico de púas finas.
Baño: cada 3–4 semanas.
Productos recomendados: champús hidratantes + acondicionador específico para rizos.
Riesgos: nudos compactos (se pueden convertir en “planchas” que tiran de la piel), mayor tendencia a la acumulación de humedad → hongos.
Cepillado: 2–3 veces por semana.
Baño: cada 6 semanas, preferiblemente con champú especial para pelo duro.
Productos recomendados: cardas duras y stripping (técnica de arrancar pelo muerto, mejor con peluquero canino).
Riesgos: si no se retira el pelo muerto, la piel puede irritarse y aparecer caspa.
Cepillado: mínimo 3 veces por semana, intensivo en época de muda (primavera/otoño).
Baño: cada 8–10 semanas, usando champús que no eliminen demasiado la grasa natural.
Productos recomendados: rastrillos para subcapa, cepillos deslanadores.
Riesgos: exceso de calor en climas cálidos, muda abundante → requiere más limpieza en casa.